Una vez que hemos identificado el material sobre el que vamos a trabajar y el revestimiento que debemos cubrir o reparar, tenemos que proceder a identificar todos los problemas que la superficie manifiesta. Esta es la fase más importante, ya que una mala preparación y reparación del soporte conlleva una inadecuada decoración y un mal mantenimiento de la misma.
Muchos de los defectos que presenta la superficie son localizables a simple vista. Este es el caso de los desconchados, fisuras, grietas, hongos, mohos, etc. Sin embargo, otros deberemos presumirlos según el tipo de soporte o hacer las consecuentes pruebas. Nos referimos a la suficiente adherencia de la escayola o plaste, cohesión, adherencia correcta de la pintura, etc.