· Pinturas:
Pinturas al temple. Pintura al agua que se obtiene de mezclar cola, carbonato cálcico y sulfato cálcico, principalmente. En España se ha utilizado durante muchos años, acabada la guerra civil, tiempo en que se necesitaron revestimientos interiores muy económicos. Entonces se preparaban con yesos y colas de origen animal y vegetal.
Es una pintura barata, con cierta versatilidad pero con grandes inconvenientes: es muy porosa, de poca dureza y nula resistencia al agua. Hoy en día se sigue utilizando, por lo que podemos encontrar viviendas a rehabilitar, antiguas o de la última década, pintadas al temple, bien en forma de acabado liso o en forma de gota.
Pinturas Plásticas. Vinílicas o acrílicas, son los revestimientos más populares y utilizados por todos los profesionales. Las pinturas plásticas están basadas en polímeros en dispersión acuosa y contienen:
· Resinas: constituyen el ligante y son orgánicas. Proceden de hidrocarburos, o del mundo animal o vegetal.
· Pigmentos: hacen opaca la pintura, además de aportarle color.
· Cargas: constituidas por carbonatos, silicatos,… Aportan cuerpo a la pintura.
· Solventes: aligeran los ligantes para poderlos aplicar. Los más usados son el agua o los disolventes derivados de hidrocarburos.
Estos componentes pueden estar constituidos, a su vez, por diferentes materias primas y en distinta calidad. Esto hace que en el mercado haya gran variedad de pinturas, calidades (resistencia al frote, lavado,…) y precios.
La pintura plástica, en un buen estado de conservación, es bastante difícil de eliminar, por lo que en un proceso de renovación se reparan las zonas con desperfectos y se repinta. Si se cubre con un plaste o masilla, como es el caso de gotelés y picados, hay que tener en cuenta la textura de los revestimientos, ya que nos marcará el espesor requerido para su cubrición. También tenemos que tener en cuenta si se trata de un revestimiento mate o satinado, ya que nos marcará la adherencia requerida del plaste a aplicar. Cada uno de los casos, sus particularidades y tratamientos se encuentran recogidos en el presente manual.
· Esmaltes y barnices:
Los esmaltes sintéticos son pinturas pigmentadas basadas en resinas, unidas por reacción química a aceites secantes, disueltas en solventes derivados de hidrocarburos y que tienen la propiedad de formar películas tersas y resistentes, brillantes, satinadas o mates.
Los esmaltes al agua, son como los esmaltes sintéticos, con la diferencia de que el diluyente utilizado es principalmente agua y, por tanto, su ligante son polímeros químicos en dispersión acuosa.
Los barnices sintéticos son esmaltes sintéticos sin pigmentos. Por ello son transparentes o semitransparentes. Estos productos son utilizados principalmente para proteger y decorar madera y metal, aunque en ocasiones, por criterios decorativos, también son utilizados sobre paredes de yeso. Para su renovación se suelen lijar, para mejorar la adherencia, y simplemente recubrir. Aunque esto dependerá de su estado y del grosor de capa. A peor estado y mayores grosores de capa, más necesidad de decaparlos por medios mecánicos o productos químicos.
· Otros revestimientos:
Papeles y moquetas. Nos referimos a los papeles pintados, papeles vinílicos, telas, tapizados, moquetas, etc. Todos ellos deben ser eliminados para revestir nuevamente la pared, además de reparar coqueras y otros desperfectos que se hayan podido generar en el fondo, bien por el paso del tiempo, o por la cola que se haya utilizado. El caso más extremo es el de las moquetas ya que requieren el decapado previo de la cola aplicada o el enlucido de la misma.
Cerámica o azulejo. Están compuestas por sílice, arcillas, fundentes y colorantes, entre otras materias primas. Los azulejos son impermeables ya que, habitualmente, están constituidas de un soporte arcilloso y un recubrimiento vítreo o esmalte cerámico. Este último hace que cualquier material tenga una difícil adherencia sobre este tipo de soporte. Aspecto muy importante que debemos considerar en el caso de su renovación.