Esta fase comprende la eliminación y aislamiento de sustancias “extrañas” tales como suciedad, grasa, humedad, microorganismos, óxidos, etc., que pueden afectar a la adherencia de los recubrimientos posteriores.
Los diferentes tipos de manchas y el tipo de soporte señalarán el método de limpieza y los productos a utilizar más adecuados. No podemos dar una solución genérica para todos los casos; debemos diferenciar cada situación para una correcta preparación de la superficie.