Existen diversidad de metales (hierro, acero, cobre, zinc, etc.), que podemos encontrar en las viviendas, como tuberías de calefacción, vigas estructurales, cubiertas, etc. Su mayor problema es la oxidación, que siempre deriva en daños estéticos, la destrucción del recubrimiento y la aparición de manchas de óxido en los materiales contiguos.
Los metales se oxidan por acción del oxígeno del aire o del oxígeno disuelto en el agua. Esto atañe fundamentalmente al hierro ya que la capa de oxido de hierro es permeable y permite que la oxidación continúe hasta la destrucción total del metal.
Si nos encontramos con una zona a nivelar que contenga elementos metálicos lo primero que debemos hacer, estén oxidados o no, es sanearlos y aislarlos. Si no procedemos así, el oxigeno contenido en el agua del plaste que se utilice atacará dicha superficie de oxidación.
Si en el interior de una vivienda, nos encontramos elementos de hierro oxidados debemos detener el proceso de oxidación y, posteriormente, aislar y tratar convenientemente dichos elementos.