Causas de la corrosión:
1. Existencia de poros y fisuras en el hormigón.
2. Carbonatación: la presentación de CO2 en la atmósfera y su penetración en el hormigón a través de sus poros provoca la reducción de Ca(OH)2 al transformarlo en carbonato cálcico,
CO2 + Ca(OH)2 CaCO3 + H2O
que si bien no daña el hormigón, deja a la armadura sin su protección anticorrosivo alcalina. El proceso de carbonatación se constata cuando el pH del hormigón baja del punto crítico pH < 9,5.
3. Sulfatación : es el resultado de la acción del SO2 que contiene el aire, a través de las lluvias ácidas sobre el hormigón. En la actualidad se ha demostrado que el deterioro es superficial, con una profundidad máxima de 5 mm.
4. Contaminación con sales (cloruros): los ambientes marinos, la presencia de sal en la atmósfera, la utilización de cloruros para rebajar el punto de congelación del agua, etc., pueden corroer el acero, al ser el ión Cl uno de los agentes más agresivos.
La corrosión del acero provoca un aumento de su volumen original (1 mm de acero produce entre 2,5 y 5 mm de óxido), tensionando el hormigón que le rodea, produciendo finalmente fisuras, grietas y la destrucción final del hormigón.